01 Si me ves, te veo
Si me ves, te veo explora la relación entre la percepción, la identidad y la autoconciencia. A lo largo de la serie, los ojos, las miradas y las interacciones cargadas entre figuras se convierten en recursos recurrentes a través de los cuales se despliegan las preguntas sobre mirar y ser mirado. Las obras reflexionan sobre lo que significa existir a la vez como sujeto que percibe el mundo y como objeto percibido por los demás, y por uno mismo.
Las pinturas surgen de experiencias personales, ansiedades, deseos y observaciones, pero se resisten a las narrativas fijas. En cambio, operan a través de la sugerencia, permitiendo que el significado permanezca inestable y abierto a la proyección. Las figuras aparecen atrapadas en momentos de tensión, vulnerabilidad, confrontación, curiosidad o asombro. Sus relaciones son a menudo ambiguas, y reflejan las formas cambiantes en que nos construimos a través de nuestras interacciones con los demás.
En el centro de la serie está la idea de que la percepción nunca es neutral. Todo acto de mirar está moldeado por la memoria, la emoción, la experiencia y los prejuicios. En este sentido, las pinturas funcionan menos como ilustraciones de historias concretas y más como espacios psicológicos en los que el espectador se encuentra con sus propias asociaciones. Lo que a una persona le resulta amenazante a otra puede resultarle reconfortante; lo que a algunos les parece familiar puede permanecer completamente opaco para otros.
El título alude a esta dinámica recíproca. Mirar la obra es también quedar implicado en ella. Las interpretaciones, las suposiciones y las respuestas emocionales del espectador pasan a formar parte de la propia pieza. El significado no lo entrega la imagen por sí sola, sino que se produce en el encuentro entre la pintura y quien la contempla.